La miseria de la Gnosis

 
 
 

Nos dice la Gnosis:

Hay otra Luz, superior, inconcebible, incognoscible: la Luz Increada que proviene del reino del Dios Verdadero y Desconocido. ¿Qué ocurriría si esa Luz irrumpiera en este universo impuro? Los hombres se enceguecerían. ¿Qué verían? ¿Verían una luz? No, verían la noche. Sus ojos no están preparados para contemplar esa Luz infinitamente pura y perfecta. Se asustarían, temiendo con razón ser destruidos por ella. Entonces a esa Luz la llamarían "el mal", "la oscuridad", como ocurre con todo lo que es mirado con los ojos de lo impuro, del cuerpo y del alma del hombre, y no con los ojos del Espíritu.

Esta es la confusión entre oscuridad y Luz, la misma confusión que hay entre el dios creador y el Dios Incognoscible, entre lo creado y lo Increado, entre el alma y el Espíritu. Por eso, sin saberlo los hombres llaman luz a la oscuridad verdadera, y a la Verdadera Luz la llaman oscuridad. La Verdadera Luz los dejaría ciegos, los destruiría. Si pudieran soportar su visión sin morir, sólo verían una oscuridad sin nombre, porque estarían viendo la Luz Verdadera.

 

Mi comentario:

Como casi todo lo que nos sirvieron, estamos ante otra de las grandes trampas.

No existe nada al margen del Creador Infinito, pues ÉL es ‘Todo Lo Que Es’; no existe Verdadera Luz, lo cual implica ‘falsa luz’. Solamente existen partes del SER en plena manifestación que eligieron experimentar lo que no es Luz, es decir, la ‘falta de Luz’, aquello a lo que llamamos Oscuridad, pero mientras quienes mantienen con su mente creadora a la Oscuridad no se eleven en conciencia (en espiritu realmente) la Oscuridad seguirá existiendo, pues esas partes del SER que eligieron experimentar la ‘falta de Luz’ son también partes del SER. Lo malo es que estos seres que eligieron experimentar la ‘falta de Luz’ quedaron atrapados por sus creaciones y les es muy difícil escapar del mundo duro que crearon debido a haber quedado limitados en conciencia y por el olvido en el que sus cuerpos renacen; por eso, la mejor ayuda que se puede ofrecer a las gentes que eligieron la Oscuridad es la de la espiritualidad para que ellos mismos puedan liberarse de sus propias cadenas. El viaje para una gran mayoría será con retorno tras elevarse desde la separación, la Oscuridad, a la Luz; aunque algunos pueden quedar atrapados sin la menor determinación de liberarse.

La Luz proveniente del SER no da miedo, sino todo la contrario, es una luz que calma al instante y aplaca el miedo; no ciega; no mata ni destruye, solamente ilumina, aunque para ello quienes sostienen a los mundos oscuros han de haber tomado la determiación de dejarse iluminar.

 

El Dios Verdadero, el SER, ‘Todo Lo Que Es’, no está separado de nosotros; forma parte tanto de nuestra materia como de nuestra mente y nuestro espíritu del mismo modo que nosotros formamos parte de ÉL. Nada está separado de nada; todo es UNO. ÉL tan sólo mantiene con su Mente lo que sus partes, su Energía, decidió experimentar.

 

Hemos de elevarnos en conciencia para no ser distraídos con tanta ceremonia de confusión traída precisamente por unas partes del SER cuya misión consiste en confundirnos para que así surja en gran medida el mal entre nosotros, de forma que podamos ser probados en multitud de ocasiones y así podamos demostrar nuestra condición, nuestro nivel de preparación; veremos a nuestro alrededor, por las calles, multitud de seres en unas condiciones penosas y así podremos demostrar que somos capaces de compadecernos y de ayudar.

Siempre que hay gran Luz habrá gran Oscuridad en nuestro mundo, pues todo tiende a equilibrarse; esto es una señal de que estamos en los tiempos finales, aunque una gran Luz tenderá a disipar la gran Oscuridad y hará visible aquello que hasta entonces permanecía en la penumbra.

 

El Libertario

 

 
 
 

La élite oculta lleva varios cientos de miles de años sembrando la confusión en la Tierra, cuando con unos conceptos y cuando con otros, pero todos ellos tienen en común el que son limitantes, no se ajustan a la realidad de los planos superiores, y enseñan algo que encadena, sino a este plano, al más próximo, el que llamamos Astral, en alguno de sus niveles.

 

El Libertario