Agartha y sus habitantes

 
 

Se encuentran especies alienígenas en los primeros niveles de la sub-superficie, donde vuestra élite en el gobierno de la superficie ha creado sus madrigueras privadas: fortalezas, arsenales, ferrocarriles de velocidad intercontinental, laboratorios, centros de almacenamiento y bases militares.

 

No debéis confundir “bajo el suelo” con el mundo interior de Gaia*.

 

Como declaramos anteriormente, sí que hay alienígenas trabajando allí, en niveles subterráneos, al igual que han creado entornos de vida en las profundidades de vuestros océanos, en los que permanecen relativamente ocultos para todos, excepto para la miríada de seres marinos que comparten el espacio acuático de las Grandes Ballenas y Seres Delfín.

 

Sólo estáis empezando a aprender que, claramente, existen naves de origen extraterrestre entrando y saliendo de las bases subterráneas y suboceánicas.

 

Pero allí, en las profundidades del mundo interior de Agartha, no hay razas extraterrestres, pues no pueden penetrar. Sólo los Homo Sapiens intraterrestres altamente evolucionados pueblan el mundo protegido: los colonos atlantes correspondientes al final del segundo ciclo de la civilización atlante de la Era Glacial, hace aproximadamente treinta y cinco mil años terrestres.

 

Se pueden encontrar túneles que llevan a Agartha en toda la tierra emergida de vuestro planeta, con una llave de acceso en cada polo, como comprobó vuestro almirante Byrd, quien realmente llegó al mundo interior y vivió allí para regresar y contar las maravillas que contempló.

 

Desde los picos más remotos del Himalaya, hasta los centros urbanos más densamente poblados, existen portales de los que ocasionalmente emergen los agarthanos… aunque pocas veces se les permite la entrada a los humanos.

 

Estos puntos de paso están protegidos por una fuente de energía que ya los atlantes conocían, los generadores de luz mental, capaces de recolectar los pensamientos conscientes y la intención focalizada del colectivo para la creación y almacenamiento de lo que llamaremos “magnetismo ambiental”.

 

Esta energía altera la vibración de la materia en los portales interiores, hasta el punto de que cualquiera que intente entrar sin ser invitado (en caso de que fuera lo suficiente astuto como para localizar el túnel y entrar en él) experimentaría confusión, desorientación e incluso la muerte.

 

Esta fuerza ha sido identificada por vuestros místicos como “Fuerza Vril”. Es el uso de la conciencia colectiva de unos pocos o de muchos para alterar el mundo material, igual que se usaba en la Atlántida para crear toda la energía necesaria para abastecer ciudades enteras.

 

Los túneles de entrada y salida a Agartha se pueden cerrar y abrir a voluntad de los líderes, en función de las vibraciones energéticas de los lugares de la superficie y cualquier amenaza al mundo interior.

 

Tal es el caso actual del portal del Tíbet, donde la energía exquisita de los líderes espirituales no ha podido ser eliminada por los agresores, quienes han perturbado el poder de la paz y destruido la armonía que una vez resonó por todas las cimas de la cordillera del Himalaya.

 

Patricia Cori – Diálogos con los Hijos de las estrellas
 
*la Tierra

 

 

 

Traído del apartado 'Agartha existe':

 

Agartha: el mundo interior

 

Nos gustaría ahora hablaros de una tierra utópica de hermosura y luz; una tierra que, aunque desconocida para la mayoría de la raza humana, verdaderamente existe en la realidad física contemporánea de la Tierra.

 

En el profundo mundo interior de Gaia* vive una civilización próspera y bulliciosa de seres altamente evolucionados, descendientes de los primeros colonos atlantes del subsuelo. Al abrigo de la perturbación y trastorno geofísico que lleva muchos millones de años barriendo la superficie de vuestro mundo, los atlantes no solo sobrevivieron a la última Era Glacial, sino que además crearon un soberbio mundo en la matriz de la Madre Tierra… una tierra de vibraciones yin.

 

Una tierra conocida como Agartha.

 

La idea de una gran civilización subterránea no es una hipótesis fantasiosa. El mundo de Agartha y su centro cultural, Shambala, son bien conocidos por los budistas y lamas tibetanos instruidos y muchos son los místicos y visionarios que han “visto” estas tierras y han viajado a ellas en su cuerpo de luz.

 

Los afortunados y líderes elegidos espirituales lo visitan con regularidad en forma física. Suyo es el extensivo conocimiento del mundo altamente evolucionado del interior de la Tierra, pues son visitantes asiduos de Shambala, donde reciben de los sacerdotes de la Hermandad Blanca que presiden este reino la orientación y las instrucciones que han de llevar a la superficie. Sabios de muchas épocas os han traído la sabiduría y el resplandor de la idílica civilización que florece ahí abajo, y el conocimiento yace en vuestra conciencia colectiva, a la espera de ser reconocido.

 

A lo largo de todas las edades de la Tierra, diversas civilizaciones han interactuado con estos super seres atlantes, pues aún existen accesos a túneles en varios puntos del planeta, los agarthanos os han visitado en varios puntos cruciales de la “cronología superficial”. En momentos clave de la historia de la Tierra, sociedades selectas, como los lemurianos, tibetanos, mayas, antiguos egipcios, druidas y etruscos, recibieron visitas de líderes espirituales agarthanos, quienes trajeron su sabiduría a la superficie para apoyar a las almas en tránsito hacia el mundo exterior y para servir al propósito superior de Gaia.

 

De ellos, los tibetanos, muchos de los cuales son almas reencarnadas de atlantes del segundo ciclo, o descendientes directos de atlantes del tercer ciclo,  mantenían contacto hasta mediados del siglo pasado, cuando Bodhisattva, Dalai Lama, fue obligado  a huir para siempre de aquellas tierras sagradas. El portal tibetano del vórtice espiritual de Lhasa quedó sellado tras su marcha, para ser reemplazado con uno que se extiende desde la India hasta el pie del monte Kailash. Precisamente desde ahí se siguen embarcando los viajes a Shambala de los líderes tibetanos escogidos, aquellos que han sido elegidos para servir de mensajeros.

 

 

Patricia Cori – Diálogos con los Hijos de las estrellas

*la Tierra

 

 

En las profundidades de la Tierra, el centro espiritual de Gaia, abunda la luz, limpias fuentes de alimento, aguas cristalinas y conscientes y la belleza natural de inmaculados bosques, lagos, océanos y comunidades urbanas autosuficentes.

 

En todas partes abunda el amor a Gaia.

 

Todos los seres vivos, los humanos (puesto que son humanos), los animales, los árboles y las plantas, viven en armonía y todos entienden y están comprometidos a la coexistencia pacífica con otras especies. El rico reino mineral ofrece fuentes de energía incalculables para las ciudades y las comunidades de los iluminados atlantes.

 

Todos han aprendido a trascender su sentido de la separación e ir más allá de los límites que impone el ego y las barreras ilusorias del espacio y el tiempo.

 

Tal vez reconozcas cómo vuestras sociedades de la superficie se han centrado durante mucho tiempo en los aspectos superficiales de la vida. Ellos, los moradores del interior de la Tierra, han penetrado en las profundidades de su ser buscando la unidad del alma cósmica.

 

Sabed que los líderes espirituales ocultos que hay entre vosotros sí que traspasan los muros sagrados de Shambala (tanto física como astralmente) y reciben las orientaciones para la raza humana que mora en la superficie.

 

El camino a Agartha es universal para el verdadero buscador espiritual: desprendimiento de la posesión, respeto por la vida, silenciamiento del parloteo de la mente…  La apertura del Corazón Único. Pero sólo aquellos llamados pueden entrar por las puertas santificadas… sólo los auténticos maestros.

 

Patricia Cori – Diálogos con los Hijos de las estrellas