Alquimia natural

 

FUSIÓN FRÍA Y ALQUIMIA NATURAL

 

¡Cuántas veces cerramos las puertas a nuestros salvadores y las abrimos a quienes nos esclavizan!

 

Al defender ciegamente a la nueva religión, “la ciencia”,  estamos haciendo esto. No hemos de dejar nunca de investigar por nuestra cuenta para no caer en los nuevos engaños de los tiempos modernos.

 

Nos han escondido la “fusión fría*” para poder seguir exprimiéndonos, pero esta es algo bien probado a la vez que algo bien escondido en todos los medios “científicos”. Por desgracia, cierto porcentaje de los que llamamos científicos son en realidad agentes de la élite oculta y otro alto porcentaje de ellos sigue los dictados de los anteriores.

 

Nos han ocultado que la naturaleza misma, tanto las plantas como los animales (y también los minerales), son grandes alquimistas y que estudiando ciertos procesos los auténticos científicos llegaron a unos conocimientos como para que tuviéramos una energía sino totalmente gratuita, casi gratuita.

 

Los experimentos fueron ocultados, los científicos que investigaron fueron echados de sus puestos** y la literatura supuestamente científica evitó todo comentario acerca de sus investigaciones, excepto para que los nombres de estos científicos honrados fueran el hazme reír del resto de los “científicos”. Lo de siempre.

 

Por supuesto, han dejado que sea gran secreto cómo conseguir la transmutación de un elemento químico en otro, pero parece ser que para que se produzca y puedan probarse los resultados se puede experimentar con una fuente de alimentación de corriente continua de 300 voltios y de al menos 4 amperios.

 
 

Podemos comenzar a hacernos una idea con los experimentos actuales de Renzo Mondaini

 
 

https://www.youtube.com/watch?v=TEceEHgaXoU

 

 

Las pruebas de alquimia natural son aplastantes, multitud, donde un elemento químico es transmutado en  otro elemento, tanto experimentando  con plantas como  con animales, pero por desgracia todo esto  se ha ocultado y la gente prefiere dormir el sueño de los justos y cierra  su mente escuchando tan solo lo que la “ciencia” les cuenta, pero así seguirá siendo explotada casi toda la sociedad, sin vislumbrar un final.

 

Esto se conocía desde épocas muy antiguas, al menos la época de las gentes que crearon la “Tabla Esmeranda”, una civilización antediluviana, pero alguien nos los ocultó.

 

Si la fusión fría fuera oficialmente reconocida, de repente, podría liberar a la humanidad de la esclavitud del oro y del petróleo. El arte de la alquimia pues, parece estar destinada a seguir siendo uno de los secretos mejor guardados por parte de algunos humanos para aprovecharse de todos los demás.

 
 

http://www.abc.es/20100323/ciencia-tecnologia-fisica/vuelve-fusion-fria-201003231323.html

 

*aparte de la “energía de punto cero” y la rotura con muy baja energía de la molécula del agua para obtener hidrógeno con el que mover los llamados “motores de agua”; recuerdo a mi catedrático de química diciendo a sus alumnos que el motor de hidrógeno explotaba una sola vez;  lógicamente creyó el engaño al que había sido sometido
**los profesores de electroquímica Martin Fleischmann y Stanley Pons
 
 
 
 
 
 

La transmutación de la materia a baja energía ya es una realidad científica aceptada incluso por las entidades de investigación institucionales, generalmente alineadas a favor de la política energética del gobierno, como ENEA (Agencia Nacional de Energías Alternativas), cuyos investigadores elaboraron en 2002 un dosier muy completo, el informe 41.

 

El documento en cuestión atestigua la producción tanto de la controvertida ‘over-unit’ energética (producción de más energía de la que se consume) anunciada por Fleischmann y Pons, como la transmutación real de la materia. Así, desde hace ya algún tiempo, la fusión fría es una realidad experimental, y a pesar del informe 41, cayó rápidamente en el olvido de los medios de comunicación para ser permanentemente archivado por los máximos responsables de la propia institución de investigación. De repente, el equipo de científicos fue apartado del proyecto en que estaba trabajando y en el que habían conseguido resultados sorprendentes, sin obtener ningún tipo de reconocimiento. La “continuación de la investigación” fue cedida a un grupo de estudiosos israelíes.

 
 
 
 
 
 

TRANSMUTACIÓN NATURAL

 

Louis Kervran (muerto en 1983) no se limitó a estudiar el fenómeno de la transmutación natural en ambiente geológico, sino que hizo  mucho más.

 

Extendió también sus experimentos en el campo de la biología para recoger una cantidad increíble de información para sus ideas. Comenzó sus pruebas aislando gallinas comunes en una zona controlada para someterlas a una dieta desprovista de calcio y poner así a prueba el potencial oculto de la madre naturaleza. Como esperaba, después de unos días observó que los huevos de los animales empezaban a estar compuestos sólo por la membrana blanca debido a la deficiencia de calcio. Entonces introdujo mica en sus alimentos (mica común, también conocida como mica moscovita o mica blanca, un silicato de potasio y aluminio) y las cosas cambiaron drásticamente. Los huevos de las gallinas volvieron progresivamente a la normalidad mostrando una sólida cáscara de calcio. Esto demostró que los animales en cuestión eran perfectamente capaces de producir el calcio necesario a partir de la mica.

 

Un experimento similar se realizó también con otras aves durante un periodo de cuarenta días. En este periodo, la administración de mica fue suspendida tres veces, y en las pausas en cuestión los huevos volvieron a salir de nuevo sin cáscara.

 

El experimento provocó un avispero de controversias, porque la “élite” de los científicos académicos no tardó en sentenciar arbitrariamente (por imposición ideológica, y por lo tanto fuera del método de verificación experimental) que la transmutación biológica a bajas energías no era posible.

 

Como siempre sucede  en el caso de los descubrimientos más revolucionarios estos estudios cayeron rápidamente en el olvido por el establishment.

 

Las pruebas de Louis Kervran fueron respaldadas por unos pocos académicos, pero muy ilustres, que le apoyaron para la nominación al  Premio Nobel; dirigió todas sus investigaciones bajo control científico en los laboratorios más prestigiosos de la Universidad de París y en pena conformidad con el método Galileo.

 

Pero la ciencia académica continúa queriendo ignorar el fenómeno de la transmutación natural. En cualquier caso Kervran tuvo el gran mérito de abrir una brecha en el dogma ortodoxo de la transmutación a baja energía en tiempos que aún no se había descubierto la fusión fría. Estas son declaraciones importantes suyas:

 
 

“El fenómeno vital no es de orden químico… El  núcleo de los átomos de los elementos ligeros es bastante diferente de lo que los físicos nucleares consideran como modelo de medio, siendo esto válido sólo para los elementos pesados… La naturaleza mueve las partículas de un núcleo a otro, partículas como los núcleos de hidrógeno y oxígeno y, en algunos casos, los núcleos de carbono y litio. Hay así una transmutación… La transmutación biológica es un fenómeno totalmente diferente de la fisión o de la fusión atómica… revela una propiedad de la materia nunca vista antes de este trabajo”.

 
 

 

Kervran comenzó a realizar sus pruebas después de observar algunos fenómenos naturales aparentemente inexplicables. En sus mutaciones periódicas, cangrejos y camarones abandonan su viejo caparazón (formado en su mayoría por calcio) para formar uno nuevo.

 

Durante este proceso, los cangrejos están completamente indefensos y son incapaces de obtener suficiente calcio de sus presas. El cangrejo se ve obligado a esconderse hasta que, en el corto periodo de unos días, forma otra vez un caparazón protector nuevo. Sin embargo Kervran se dio cuenta de que el agua de mar contiene muy poco calcio (aproximadamente el 0,042%) como para justificar la producción  tan rápida del denso caparazón del crustáceo.

 

Además, el análisis químico llevado a cabo en todo el cuerpo del cangrejo reveló que contenía calcio suficiente para producir sólo el  3% del caparazón, considerando también el carbonato de calcio en su sistema hepático antes de la mutación.

 

Además, tanto los cangrejos como otros crustáceos han demostrado ser capaces de producir sus caparazones incluso en agua completamente desprovista de calcio. Kervran muestra, por ejemplo, un experimento en el que se mete un camarón en un recipiente con agua de mar absolutamente desprovista de carbonato de calcio, poniendo de relievo cómo el crustáceo siguió siendo perfectamente capaz de restaurar sus defensas naturales.

 

 

 
 
 
 
La transmutación biológica de las plantas

 

En 1971 Kervran también llevó a cabo muchos experimentos con plantas en el laboratorio francés de la Société des Agriculteurs. Y también en este caso sus pruebas demostraron que durante la germinación de las semillas de avena se crea una cantidad sustancial de elementos previamente no presentes ni en las semillas ni en el medio de cultivo. Kervran, después de estudiar durante años el comportamiento de las plantas en el laboratorio, se convenció de que cada especie de planta puede convertir sólo ciertos elementos, pero no otros, con específicas reacciones enzimáticas.

 

En 1946 Henri Spindler, el director del Laboratorio Marino francés De Dinard, investigando el origen del yodo en las algas marinas, encontró, por ejemplo, que el alga común (similar a la lechuga) es capaz de “fabricar” todo el yodo que necesita incluso si se coloca en agua en la que ese mineral está absolutamente ausente.

 

Y en los años cincuenta el distinguido profesor Pierre Baranger, director del Laboratorio de Química Orgánica en  la Escuela Politécnica de París, efectuó un gran número de experimentos de germinación, independiente y autónomamente de Kervran. También al final de sus estudios concluyó que las plantas son capaces de transmutar los elementos.

 

Baranger declaró públicamente lo siguiente:

 

“Los resultados parecen  imposibles, pero ahí están. He tomado todas las precauciones. He repetido los experimentos muchas veces. He hecho miles de análisis durante ellos. He hecho revisar los resultados por terceros que no sabían sobre qué estaba investigando. He cambiado mis experimentos. Pero no hay vía de salida. Debemos resignarnos a la evidencia. Las plantas transmutan los elementos”.

 

 

Basado en extractos del libro de Marco Pizzuti  -  Descubrimientos arqueológicos no autorizados

 

 

 

CONCLUSIÓN

 

Aunque los científicos de renombre de todo  el mundo han reunido numerosas pruebas sobre la realidad de la transmutación a baja energía (tanto artificial como natural), la ciencia oficial continúa definiéndola como una anomalía irrelevante, si no ignorándola por completo. Sin embargo, antes de que legítimamente se pueda asumir que el mundo ha de contener anomalías o excepciones a las leyes que lo rigen, sería mucho más lógico suponer que son las teorías las que están incompletas. Y como afirma Luca Chiesi al final de su extraordinario y muy detallado volumen ‘La Struttura nascosta del mondo’, ahora podemos concluir que hay que reconstruir la física atómica por completo.

 

Los alquimistas, en suma, siempre han tenido razón, ¡el ars alquímica es una ciencia experimental!

 

Basado en extractos del libro de Marco Pizzuti  -  Descubrimientos arqueológicos no autorizados