La mente interdimensional

 
 

La mente interdimensional es un deseo de querer saber. 

 

Una mente abierta no tiene nada que ver con la  superstición; no tiene nada que ver con vuestros temores, vuestra religión, vuestras reliquias, o el  lugar donde vivís. Es sencillamente la capacidad de entrar en contacto con lo desconocido, sin expectativas de lo que se va a encontrar, o de lo que debería ser encontrado, o qué beneficio se va a obtener de él.

 

¡Os escandalizaría saber todos los tipos de seres que  viven en vuestro propio universo!

 

A aquellos que viven dentro de vuestro universo los calificaríais de feos, porque no se asemejan a vuestra percepción de la belleza. Y sin embargo sus almas son como un Dios completo. Ellos son la fuerza de vida. Estamos hablando de seres con tal conciencia, que se extienden más allá de cualquier cosa que hayáis alguna vez soñado. Para mí, eso es Dios; para vosotros, es fealdad. Una mente abierta tiene que destruir todo ese modo de pensar para llegar a ser interdimensional.

 

No llegaréis allá en vuestra realidad si esa realidad está plagada de dogma, superstición, temor y suposiciones de cómo deben ser las cosas.

 

Para poder poner en acción la mente interdimensional tendréis que haber dicho adiós a todas esas cosas.

 
 
Ramtha – OVNIS, Conciencia, Energía y Realidad
 
 
 
 
 

 

Imagino a nuestra Tierra rodeada de unas emanaciones que nosotros no vemos; estas emanaciones, que aunque no las podemos ver si pudiéramos sentirlas, provendrían de los seres de mayor grado de conciencia a los que ella alberga y da soporte*. Esas emanaciones estarían constantemente colándose a los mundos de la siguiente dimensión, la cuarta, e incluso a los demás.

 

Consisten en una especie de luminosidad y una especie de manto oscuro; ese manto oscuro sería más denso y apenas podría sobrepasar los mundos de la cuarta densidad, pero la luminosidad sí podría traspasar estos últimos  mundos, los de cuarta densidad, llegando plenamente a los de 5ª y 6ª densidad.

 

Nuestros Hermanos Mayores del espacio sí pueden ver y medir esa luminosidad  que a los mundos de 5ª densidad llega y saben si merece la pena continuar con la experiencia de las almas que encarnaron en un determinado ámbito o no; hemos de recordar que las almas, lo que somos, nunca mueren.

 

Esta luminosidad emitida por todos nosotros y ese manto oscuro en un momento determinado de nuestro desarrollo es capaz de ser medido asimismo por los ordenadores de nuestros Hermanos tanto de la Tierra Hueca como de los de Telos**.

 

Tanto la luminosidad como el manto oscuro provienen de nuestros sentimientos y de los de los animales; la luminosidad correspondería al bien y a nuestras creaciones altruistas, pues estas irradian una energía de mayor frecuencia, menos densa, y ese manto oscuro de debería al mal, es decir, al egoísmo, pues este ocasiona sentimientos negativos y sus correspondientes emanaciones de mayor densidad y menor frecuencia.

 
 
El Libertario
 
*de los animales mamíferos y del hombre principalmente
**así nos lo han expresado ellos en sus enseñanzas
 
 
 
 

Todos los niveles dimensionales de este mundo se encuentran aquí y ahora, hallándose unidos entre sí. La única diferencia entre los diferentes mundos dimensionales es su correspondiente longitud de onda. Esta constituye la clave de todo el universo. Vivimos en una realidad creada exclusivamente por la longitud de onda. La correspondiente a nuestro mundo tridimensional es 7, 23 centímetros. El  promedio de longitud de todos los objetos en esta dimensión es 7,23 cm.

 

Las dimensiones se encuentran separadas unas de otras por la longitud de onda, de la misma forma que  lo están las notas en una escala musical. Cada tono de la escala suena de una manera diferente debido a su longitud de onda. El piano tiene ocho notas blancas y cinco negras que, juntas, dan al pianista la escala cromática completa. Entre cada una de las escalas hay doce puntos armónicos;  en términos dimensionales estos serían supertonos.

 

Cada dimensión también se halla separada de las demás por un giro de 90 grados. Si cambia la longitud de onda y gira 90 grados, desaparecería de este mundo, y aparecería en cualquier otra dimensión con la que hubiera sintonizado previamente. Las imágenes que surgirían ante sus ojos cambiarían también su longitud de onda para adecuarse al mundo en el que hubiera penetrado. Este planeta tiene muchos mundos diferentes. Todos están aquí, pero nuestra conciencia se halla sintonizada con una determinada longitud de onda. Mientras tanto, existimos literalmente en todos los niveles dimensionales y nuestra experiencia en cada uno de ellos es totalmente distinta.

 

Por ejemplo, si tuviéramos que subir un nivel, proceso en el que ahora nos encontramos, encontraríamos que todo cuanto pensamos se manifiesta externamente, tan pronto como lo pensamos. Sin embargo, aquí, en nuestra tercera dimensión, tal  manifestación tarda cierto tiempo en producirse. Aunque nuestra mente cree nuestra propia realidad de modo infalible, la manifestación de la misma no es instantánea.

 

La clave para entender cómo moverse de un nivel dimensional a otro empieza por situar correctamente la estrella tetraédrica, que constituye la base de una entidad asombrosa, llamada merkaba.

 
 
Bob Frissell – La Cuarta Dimensión (de acuerdo a las enseñanzas de Drunvalo Melquisedec)