La existencia verdadera

 
 

Lecciones que Mellen Thomas Benedict aprendió mientras estuvo muerto*

 

Mellen estuvo al menos una hora y media muerto y había habido gente velándole; se iba un ser con un cáncer cerebral en estado terminal, pesimista en extremo, tal como había sido toda su vida, pero regresó, y el ser que regresó con una nueva oportunidad fue un Mellen lleno de vida, de alegría de vivir, eufórico y sintiéndose bien. Las exploraciones que se le hicieron demostraron que su cáncer había desaparecido.

 

*Mellen pidió a la luz que no se le olvidasen las lecciones aprendidas tras retornar, pensando que volvería como un bebé en el seno de otra familia, pero su gran sorpresa fue el verse de nuevo en su antiguo cuerpo. A pesar de su carácter pesimista era un hombre con inquietudes y se atrevió a preguntarle a la Luz muchos porqués acerca de cosas trascendentes y la Luz le ofreció muchas respuestas, incluso a preguntas que recogía del interior de Mellen.

 

 
 

Este es un resumen de las partes más importantes de estas lecciones:

 

-Ningún alma es intrínsecamente mala.

 

-Las cosas terribles que les pasan a los seres humanos pueden llevarlos a hacer cosas malas, pero su alma no es mala.

 

-Todo lo que los seres humanos buscan, LO QUE LOS SOSTIENE, ES EL AMOR. Lo que desvía al ser humano es la falta de amor.

 

-TÚ TE SALVAS, TE REDIMES Y TE SANAS A TÍ MISMO. Siempre lo has hecho. Ustedes fueron creados con el poder para hacerlo desde antes del comienzo del mundo.

 

-La creación es Dios explorando a Dios a través de todas las formas imaginables, está siempre en curso, exploración infinita a través de cada uno de nosotros.

 

-Somos parte de un sistema viviente natural que se recicla a sí mismo sin fin. 

 

-Todos contribuimos al panorama general, de la plenitud de la vida. Somos literalmente Dios explorando a Dios mismo en un baile infinito de vida. Lo que te hace único ayuda a crecer a toda la VIDA.

 

-La Tierra es un gran procesador de energía, y la conciencia individual es la que evoluciona en cada uno de nosotros.

 

Hubiera estado feliz de ser un átomo en este Universo. Un átomo solamente. Ya que ser la parte humana de Dios -ES LA MÁS FANTÁSTICA BENDICIÓN. Es una bendición más allá de nuestras estimaciones más alocadas el tipo de bendición que se nos ha dado. Para todos y cada uno de nosotros ser la parte humana de esta experiencia es impresionante y magnífico. Todos y cada uno de nosotros, no importa dónde estemos, es una bendición para el planeta, justo donde nos encontramos.

 

Empecé a ver durante mi Experiencia Cercana a la Muerte que todo lo que es, es el “YO”, literalmente, tu “YO”, mi “YO”. Todo es el gran “YO”. Es por eso que Dios sabe hasta cuando cae una hoja. Esto es posible porque dondequiera que estés es el Centro del Universo. Donde cada átomo se encuentre, ese es el Centro del Universo. Hay Dios en eso, y Dios en el Vacío.

 

Cuando me di cuenta de esto, terminé con el Vacío y quería volver a esta creación, o Yuga. Simplemente parecía la cosa natural que hacer. Entonces repentinamente regresé, a través, de la segunda Luz, o Big Bang, escuchando muchas más explosiones de terciopelo. Me monté en la corriente de la conciencia a través de toda la creación, y ¡¡qué paseo fue aquel!! Los super grupos de galaxias pasaron a través de mí con más ideas. Pasé por el centro de nuestra Galaxia, que es un Agujero Negro. Los Agujeros Negros son los grandes procesadores o recicladores del Universo.

 

¿Sabes lo que está al otro lado de un Agujero Negro? Estamos nosotros; nuestra galaxia, que ha sido reprocesada a partir de otro Universo. En su configuración total de energía, esta galaxia parecía una fantástica ciudad de luces. Toda la energía de este lado del Big Bang es luz. Cada sub-átomo, átomo, estrella, planeta, incluso la conciencia misma es luz y tiene una frecuencia y /o partículas. La luz es materia viva. Todo está hecho de luz, incluso las piedras. Así que todo está vivo. Todo está hecho de la Luz de Dios, todo es muy inteligente.

 

Tuve un descenso a lo que podríamos llamar el infierno, y fue muy sorprendente. No vi a Satanás o a demonios. Mi descenso al Infierno fue un descenso dentro de cada ser personalizado como la miseria, la ignorancia, y la oscuridad de no saber. Parecía una eternidad miserable. Pero cada una de los millones de almas a mi alrededor tenían siempre una pequeña estrella de luz siempre disponible. Pero nadie parecía prestarle atención. Estaban tan consumidos con su propio dolor, traumas y miserias. Pero, después de lo que pareció una eternidad, comencé a llamar a la Luz, como un niño llamando a sus padres por ayuda.

Entonces la Luz se abrió y formó un túnel que venía derecho hacia mí y me aisló de todo el miedo y el dolor, que es lo que realmente es el infierno. Así que lo que estamos haciendo es aprender a unir nuestras manos, para avanzar juntos. Las puertas del infierno están abiertas ahora. Vamos a enlazar, unir nuestras manos y salir juntos del infierno. La luz vino a mí y se convirtió en un gran Ángel dorado. Le dije: “¿Eres el ángel de la muerte?” se me expresó que era mi Sobre-Alma, mi matriz del “Yo” Superior, una super parte antigua de nosotros mismos. Luego fui llevado a la Luz.

 

Pronto nuestra ciencia podrá cuantificar el Espíritu. ¿No será eso maravilloso? Estamos creando dispositivos ahora que son sensibles a la energía sutil o la energía del Espíritu. Los físicos usan sus colisionadores atómicos para aplastar átomos y ver de qué están hechos. Tienen que bajar a los quarks y charm, y todo eso.

Bueno, un día todos ellos se van a dar cuenta que hay una pequeña cosa que lo mantiene todo, y ellos lo llamarán… Dios. Estamos empezando a comprender que estamos creando también, a medida que avanzamos.

Mientras visualicé el eterno, llegué a un reino durante mi Experiencia Cercana a la Muerte en el que hay un punto en el que traspasamos todos los conocimientos y empezamos a crear el próxima fractal, el siguiente nivel. Tenemos ese poder para crear y para explorar. Y es así que Dios mismo se expande a través de nosotros.

 

Desde mi regreso he experimentado la Luz espontáneamente, y he aprendido cómo llegar a ese espacio en casi cualquier momento, en mi meditación. Cada uno de ustedes puede hacer esto. No tienen que morir o tener una Experiencia Cercana a la Muerte para hacer esto. Está dentro de su equipamiento, y ya están cableados para hacerlo. El cuerpo es la más hermosa Luz que existe. El cuerpo es un Universo de Luz increíble. El Espíritu no nos empujará para disolver este cuerpo. Eso no es lo que está sucediendo. DEJEN DE TRATAR DE CONVERTIRSE EN DIOS, DIOS SE ESTÁ CONVIRTIENDO EN USTEDES. Aquí.

 
 
Mellen Thomas Benedict
 
 
 
 
 
Curación de un cáncer cerebral terminal tras una ECM*

 

El caso de Mellen Thomas Benedict es uno de los ejemplares, ¡pero son tantos!… 
Paciente que resucita tras una hora y treinta minutos de haber muerto, tal como  se podía ver por el  monitor cardiaco y otros aparatos en el hospital para enfermos terminales, habiendo sido velado durante casi todo este tiempo por su cuidadora.

 

El artista vidriero Mellen Thomas Benedict, de California, pasó por la década de 1970 terriblemente preocupado por los problemas de contaminación del  planeta, hasta el punto de pensar que los humanos eran un cáncer para la Tierra. Así lo veía él: el planeta era un organismo vivo  comido por la invasión cancerosa de todos y cada uno de los seres humanos. A principios de la década siguiente, Benedict perdía la batalla contra un cáncer cerebral terminal. Se había convertido en lo que  pensaba que era, nunca mejor dicho: un cáncer. Según él mismo confesaba, su negatividad fue lo que le llevó a aquel punto: “Eso fue lo que me mató. Ten cuidado con cuál es tu visión del  mundo. Se puede volver contra ti si es una visión negativa.”

 

Los médicos le habían dicho que su caso era inoperable; tampoco podían tratarle con quimioterapia porque, al parecer, no habría hecho más que complicar la situación convirtiéndole en un vegetal. Le dieron ocho meses de vida.

 

Un buen día despertó a las cuatro de la madrugada con el convencimiento de que sería su última jornada en la Tierra, y en cierto modo así fue: de súbito, me encontraba totalmente consciente y de pie, pero mi cuerpo seguía en la cama. Estaba aquella oscuridad a mi alrededor. Estar fuera del cuerpo era una experiencia aún más vivida que la ordinaria. Era tan vívida que podía ver cada habitación del hospital. Vi una luz brillante. Me volví hacia ella… Era tan magnífica. Tangible. Se la podía sentir. Era atractiva. Querías ir hacia ella como querrías hacerlo a los brazos de tu madre o padre ideal.

 

Cuando empecé a acercarme a la luz, supe intuitivamente que, si iba hacia ella, moriría. Así que, mientras me acercaba, dije: “por favor, espera un momento. Quiero pensarlo; me gustaría decir algo antes de partir”. Para mi sorpresa, toda la experiencia se paró en ese punto. Tú controlas la experiencia de vida tras la muerte. No vas montado en una montaña rusa. Así que, mi petición fue atendida y tuve algunas conversaciones con esa luz, QUE SE IBA TRANSFORMANDO EN DIFERENTES FIGURAS, TALES COMO JESÚS, BUDA, KRISHNA, mandalas, imágenes arquetípicas y signos. Le pregunté a la luz: ¿Qué está pasando aquí? Por favor, luz, explícamelo. Quiero saber la verdad. En realidad no puedo reproducir las palabras exactas que dije en ese momento, porque era una especie de telepatía.

 

Mellen Thomas se había atrevido a pedirle explicaciones a la luz, y esta le correspondió transmitiéndole una vasta información.

Lo primero de lo que se dio cuenta fue de que, según las creencias de cada cual, la luz se revelaba o interpretaba de una u otra forma. La naturaleza de su esencia, para Mellen Thomas, no era otra más que la matriz de nuestro Yo Superior. Tras darse cuenta de que todos estamos conectados mediante nuestros respectivos Yoes Superiores, le dijo a la luz que estaba listo para partir. Podía llevarle consigo: “entonces la luz se transformó en la cosa más hermosa que he visto jamás”: un mandala de almas humanas en este planeta…  El alma humana, la  matriz humana que formamos todos juntos, es absolutamente fantástica, elegante, exótica, todo.

 

Apenas puedo describir lo mucho que cambió mi opinión de los seres humanos en aquel instante. Dije: ¡Oh Dios! ¡No sabía cuán hermosos somos!  A cualquier nivel, alto o bajo, en cualquier forma en la que estés, eres la más hermosa creación, lo eres. Me asombré al ver que no había mal en ningún alma. Dije: ¿Cómo es posible?  La respuesta fue que ningún alma es intrínsecamente mala. Las cosas terribles que les pasan a los seres humanos pueden llevarlos a hacer cosas malas, pero su alma no es mala.  La luz me dijo que todo lo que los seres humanos buscan, LO QUE LOS SOSTIENE, ES EL AMOR. Lo que desvía al ser humano es la falta de amor.

 

Las revelaciones procedentes de la luz parecían seguir y seguir. Entonces le pregunté: ¿Significa esto que la humanidad será salvada?  Entonces, como  un toque de trompeta con una lluvia de luces en espiral, la gran luz habló diciendo: “Recuerda esto y no lo olvides nunca: TÚ TE SALVAS, TÚ TE REDIMES Y TÚ TE CURAS A TI MISMO. Siempre lo has hecho. Siempre lo harás. Fuiste creado con el poder de hacerlo así desde antes del principio del mundo”.

 

A continuación Mellen Thomas fue absorbido por aquella luz intensa. El amor que emanaba y le contagiaba era indescriptible. Entró ¿En otra dimensión?, un lugar que él describió como otro “reino”, en el que había todavía otra luz más brillante y poderosa, que, según le indicaron, era el río de la vida. Le invitaron a beber de ella hasta que su corazón se regocijara, y eso hizo: “era como beber de la vida misma. Estaba en éxtasis”. La sabia luz parecía saberlo todo él, incluso era capaz de adivinar sus deseos, y como respuesta a su deseo de conocer y explorar el universo, Mellen Thomas fue expulsado al espacio atravesando el centro de la galaxia. Allí, siempre según su versión, adquirió nuevos conocimientos sobre el universo: “Aprendí que esta galaxia, y todo el universo, es una explosión de diferentes variedades de vida. Vi muchos mundos. ¡La buena noticia es que no estamos solos en el universo!... Al principio pensé que iba a algún sitio, viajando realmente. ¡Pero entonces me di cuenta de que, a medida de que la corriente se expandía, mi consciencia también se expandía hasta englobar cada cosa del universo! Toda la creación pasó por mí. ¡Era una maravilla inimaginable! Podía experimentar toda la creación generándose a sí misma. No tenía un ni principio ni un fin. Es un pensamiento que expande la mente, ¿no? Los científicos perciben el Big Bang  como un suceso que creó el universo. Pero yo aprendí en mi ECM que el Big Bang es solo uno de un infinito número de Big Bangs que crean universos de forma simultánea y constante. Las únicas imágenes que se le aproximan en términos humanos serían aquellas creadas por supercomputadoras utilizando ecuaciones de geometría fractal. Los antiguos ya los sospechaban. Ellos decían que Dios creaba nuevos universos periódicamente al exhalar, y destruía otros tantos al inspirar… Lo que los místicos llaman “vacío” no es un vacío. Está repleto de energía, una clase diferente de energía que ha creado todo lo que somos. Después del Big Bang, todo es vibración.

 

Fueron muchas las increíbles peripecias que Meller Thomas vivió durante su ECM, así como las revelaciones que obtuvo con ellas, pero creo que este preámbulo basta para ponernos en situación sobre lo que vino después, mientras él estaba en el Más Allá conociendo los misterios de la vida,  de la muerte y el universo.

 

Mientras tanto, en el planeta Tierra y, concretamente en el hospital para enfermos terminales en el que estaba ingresado, su cuidadora ya llevaba más de una hora y media velándole en la más absoluta soledad, y es que estaba realmente muerto, como así lo atestiguaban el monitor cardiaco y otros aparatos de monitorización**. Sin embargo, al cabo de esa hora y media, volvió a la vida. Al despertar, el mundo le parecía un sueño, comparado con la otra realidad que él había conocido al otro lado. Fue digiriendo lo que había experimentado  lenta y progresivamente, día a día, al tiempo que iba sintiéndose mejor. De hecho, ¡se sentía muy bien! Tres meses más tarde, los exámenes médicos le dieron la mejor de las noticias, y también la más inesperada: ya no tenía cáncer.

 

Y esta es la historia de un hombre que volvió de la muerte más vivo que nunca, profundamente transformado, positivo, eufórico… Sano.

 

Lo curioso es que, gracias al conocimiento que adquirió en aquel increíble viaje a los confines del universo y la inteligencia universal, Mellen Thomas fue capaz de teorizar, desarrollar e incluso patentar algunas tecnologías, tal y como le sucediera a otros supervivientes de una ECM

 
 
Mado Martinez - La Prueba
 
*Experiencia  Cercana a la Muerte
**Mellen Thomas había pedido a los médicos que no le reanimasen si moría y se dieron cuenta de que estaba vivo porque al volver en sí trató de levantarse y cayó al suelo; entraron al oír el ruido: no dejaba de murmurar ¡Amo mi vida¡ esa frase se convirtió en su mantra
 
 
 
 
 
 

Es curioso cómo aparecen gentes con los ojos vendados incluso en grupos como este* en que la gente, en teoría, en parte despertó; a no ser que de vez en cuando entren 'trolls' para hacernos dudar de todo, pero cuando se tienen las ideas claras por haber visto fuera de la Matrix, no hay duda y nadie, por muy ciego que esté, debería hacernos dudar. Esta precisamente es una gran prueba, la de que nos mantengamos firmes ante lo que hemos investigado de verdad, sin 'falsa ciencia' y sin 'falsas religiones'. 

Son miles las veces que nos han vendado los ojos o nos han metido una realidad limitada como para que no podamos ver la verdad más amplia o toda la verdad. 

¡Claro que nadie habló de cómo a alguien que investigó miles de estos casos, como la Dra. Kubler Ross, la quemaron su casa con todas las pruebas de sus investigaciones**, un delito de los que cometen tipicamente los oscuros, tal como hicieron con cada gran biblioteca de la antigüedad! Con las investigaciones de esta doctora quedaba bien claro que sobrevivimos a la muerte.

Los casos de muerte clínica monitorizados en donde se veía que durante mucho rato no hubo ondas cerebrales, EEG plano y ECG planos, y después hubo resurrección*** son muchos y los conoce y esconde bien la 'ciencia' que nos limita para que siga habiendo gentes que solo crean en la falsedad de la materia, pues esta es producto de nuestra mente tal como ahora ya saben los físicos de la física cuántica que no cerraron su mente tras las evidencias de sus investigaciones. 

 

Pues allá ellos, quienes no hayan llegado a darse cuenta de que somos seres con muchos cuerpos y que nuestros cuerpos más sutiles permanecen, individualizados, tras dejar nuestros cuerpos más densos, como el físico y el astral. Pero esta gente que no despertó a esto nos trae un problema a todos y es el problema de que mientras entre nosotros mucha gente siga atada a lo denso seguirán construyendo una realidad muy dura en la que todos nos veremos inmersos y haciendo muy difícil el construir un mundo mejor en el que reine el conocimiento y el amor.

 
 
El Libertario
 
*grupo 'Conocimiento prohibido sin tabúes'
**sobre 20.000 casos
***quedó bien  desmontada otra de las grandes mentiras de la 'ciencia de la élite oculta para los animales de la granja', la de que los fenómenos que observaron quienes estuvieron en el  más allá y volvieron se deben a hipoxia cerebral o a cualquier otro argumento; pero con lo que la 'ciencia rehén de la élite' esconde están tratando de que quienes se cegaron ante la materia sigan ciegos y argumentando como ciegos a los que se les escondió un mundo mucho más amplio dejándoles ver solo un mundo estrecho. Tampoco podrían argumentar los engañados con los dogmas de la psicología o de la psiquiatría, pero, alguien está actuando a favor de que estas gentes sigan muy engañadas y sin comprender que toda la materia es mente y que este mundo es mental, incluyendo nuestro cuerpo físico y cada uno de nuestros otros cuerpos
 
 

 

 

¿Y si te dieras cuenta de repente de que esto, esta vida física que estamos viviendo ahora mismo, es el cielo (o el nirvana)? Sé que suena a locura y que algunos estarán pensando: “Si esto es el cielo, ¿por qué a mí me parece más bien el infierno?”.

 

Entiendo a quien lo piensa, porque eso era lo que me parecía a mí también cuando me acosaban otras niñas en el colegio*, se burlaban de mí y me discriminaban por el color de mi piel y por el origen de mi familia, cosas que yo no podía cambiar. Y sin duda me pareció que estaba en el infierno cuando tuve que sobrellevar el cáncer y soportar continuamente dolor y miedo durante varios años.

 

Pero demos por buena la hipótesis por ahora.

 

¿Y si mi vida era un infierno en esas épocas porque yo no era consciente del poder que tenía o de lo que era capaz de hacer? Hay que tener en cuenta que a ninguno de nosotros nos dan al nacer un manual de instrucciones y que a mí nunca nadie me había enseñado cómo funcionaba la vida. Para mí esta vida era una verdadera lucha, y viví llena de un miedo terrible toda mi infancia y hasta bien entrada la edad adulta. Creía que la vida nos pasaba y que yo era una víctima, así que sólo reaccionaba ante las circunstancias de mí vida, no hacía nada para crearlas. ¿Quién se crearía una infancia de acoso escolar y discriminación que tendría como consecuencia una autoestima increíblemente baja  con la que debería de vivir el resto de mi vida? ¿Quién elegiría nacer mujer en una cultura que sigue creyendo que las mujeres son inferiores a los hombres? ¿Quién se crearía un cáncer en el cuerpo, un cáncer que estuvo a punto de acabar con su vida? Yo, sin duda, era una víctima de mis circunstancias. O eso creía… hasta que morí.

 

Una de las visiones más asombrosas que tuve de mi ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) fue que esta vida, la vida que estamos viviendo ahora en la tierra, podría convertirse en  un cielo para nosotros si simplemente comprendiéramos cómo funciona y lo que necesitamos hacer para conseguir que nuestra realidad se convierta en ese cielo. Una de las principales razones por las que elegí regresar a esta vida durante mi ECM fue porque entendí que el cielo es un estado y no un lugar, y por eso quise experimentar de primera mano el cielo que esta vida podía llegar a ser. Tenía ganas de vivir la increíble verdad de esa realidad y trasformar la vida de miedo, terror y dolor que había vivido hasta entonces. Quería vivir en el cielo aquí y ahora.

 

Durante mi ECM todo me pareció muy claro, muy fácil. Pero cuando intenté integrar y aplicar en mi vida esa visión que acababa de descubrir tras mi ECM, no me encontré más que obstáculos, sobretodo cada vez que intentaba conectar e interactuar con otras personas. Mi perspectiva de lo que era la realidad había cambiado drásticamente y ya no encajaba con lo que la  mayoría de la gente consideraba una visión normal del mundo.

 

En un intento por sentir que pertenecía a la sociedad otra vez, me encontré intentando contentar a los que no me aprobaban y, si no era muy consciente y me esforzaba por evitarlo, también aceptando reprimir lo que soy o comprometiendo la mayor parte de lo que había aprendido durante mi estancia en el otro mundo por intentar ganarme su aprobación. Siempre que eso ocurría, lo que sentía era que perdía todo el poder que había encontrado en el otro mundo. Esas sensaciones magníficas de ser la creadora de mi vida y de sentirme invencible se iban erosionando, y los antiguos patrones de pensamiento y de conducta se colaban poco a poco y empañaban mi visión. Cuando yo elegía plegarme a las críticas y bailar al son de lo que decían los demás en vez de escuchar a mi corazón, resurgían el miedo a “no estar haciendo lo correcto” o la preocupación por si estaba decepcionando a los demás. Nuevas ansiedades se apoderaban de mí y pronto me sentía perdida y abandonada. Me daba la sensación de que tenía que elegir entre encajar aquí o crear un cielo. Poco a poco mi felicidad empezó a consumirse y supe que no podía continuar así. 

 

La intención de mi libro (Morir para ser yo) era mostrarle a la gente cómo traer felicidad a sus vidas, pero ¿cómo podía traer yo la felicidad al mundo si me pasaba la mayor parte del tiempo sintiendo el dolor de los demás? Todos quería que fuera a su ciudad**, a su iglesia, a su áshram o incluso a su casa porque deseaban hablar conmigo. Y a mí me hubiera gustado ayudarlos a todos y me dolía no poder hacerlo. No importaba con cuántas personas hablara o cuántas cartas respondiera; nunca era suficiente, siempre había más que no podía responder. Yo sentía el sufrimiento de esa gente y, a la vez, mi propio dolor por no poder ayudarlos a todos. A veces era agobiante.

 
 

-Una nueva oportunidad de curación-

 

En estado de meditación, una voz interna le habló a Anita:

 

“¿Cuál fue el mensaje principal que aprendiste de tu experiencia cercana a la muerte?” Que debía quererme incondicionalmente y ser tan yo como pudiera. Que tenía que hacer brillar mi luz interior con toda la fuerza posible, respondí.

 

“Y eso es todo lo que necesitas hacer y ser. Nada más. Solo quererte incondicionalmente, siempre, y ser quien eres”.

 

“Cuando te amas y conoces tu verdadero valor, no hay nada que no puedas hacer o curar. Y aprendiste esto cuando desafiaste a toda la ciencia médica y te curaste de un cáncer terminal. El cáncer se curó cuando tú fuiste consciente de tu valor”. 

 

Eso es cierto. Hasta que me diagnosticaron el linfoma había vivido una vida llena de miedo, pero aprender a quererme me salvó la vida. Sonaba muy simple, pero ¿por qué era tan difícil transmitirles eso a otras personas que estaban sufriendo? ¿Y por qué había sido tan fácil para mí abandonar esa comprensión tras haberla alcanzado?

 

“Es fácil perder la consciencia de nuestro verdadero poder cuando estamos rodeados de gente que no cree en ese poder y que nunca lo ha experimentado. Y si sigues centrada en cómo se siente o lo que quiere todo el mundo, te hundirás en el miedo una vez más, y seguro que no quieres volver a pasar por eso”.

 

“Recuerda que tu única tarea es quererte, valorarte y personificar la verdad de tu propio valor y tu amor hacia ti para que puedas ser puro amor en acción. Ese es el verdadero servicio: un servicio para ti y para los que te rodean. Darte cuenta de lo amada y valorada que te sentías te curó el cáncer. Y ese conocimiento es el que te ayudará a crear un cielo en la vida aquí en la tierra. Cuando te pierdes en los problemas del mundo, no le eres útil a nadie. Así que la única pregunta que necesitas hacerte cuando te sientas derrotada es: ¿En qué aspecto no me estoy queriendo? ¿Cómo puedo valorarme más?”.

 

Aunque eso era exactamente lo que había aprendido en mi ECM y ciertamente fue lo que me curó, lo había olvidado. Me había perdido en el dolor de los demás***.

 
 
Anita Moorjani - ¿Y si esto ya es el Cielo?
 
*colegio británico en Hong Kong, con hijas de padres “Cristianos” al uso, pues nunca enseñan que hacer daño a los demás es hacérselo a sí mismo, ya que el personal pudiera darse cuenta de que el auténtico Dios está en el interior de uno y en el de los demás y que sobran todos los sacerdotes, los templos y hasta esa religión. Anita es hija de padres de la India viviendo en Hong Kong, y con piel bastante oscura
** tras la publicación del  libro “Morir para ser yo” y hacerse famoso
***durante el resto del libro Anita va dando las pautas a seguir para que cada uno de nosotros cree su Cielo en la Tierra
 
 
 
 
 

Según el libro de Penny Sartory, enfermera de UCI con muchos años de experiencia y que estudió casos de ECM (Experiencias de Casi Muerte):

 

Entre el 70 y el 80% de los pacientes esperan a estar solos en la habitación para morirse.

 

Personas ingresadas con alzhéimer avanzado que repentinamente recuperan la capacidad de raciocinio. “Se trata de pacientes en un estadio terminal de la enfermedad, incapaces de articular palabra, que de forma sorprendente comienzan a hablar con total coherencia, interactuando con gente que no está en la habitación y que frecuentemente son familiares muertos”, explica la autora. Además, añade, “suele suceder que después de esta experiencia dejan de estar intranquilos y acaban muriendo con una sonrisa en la cara, generalmente, uno o dos días después”.

 

El argumento de que estas visiones están inducidas por los fármacos tampoco es aceptado por la autora porque, dice, “estos causan ansiedad, todo lo contrario de lo que sienten los pacientes”. La autora defiende en su libro que este tipo de vivencias, recopiladas a lo largo de toda su carrera, pueden ser claves para demostrar la existencia de una vida después de la muerte y que, al menos, deben abrir una nueva vía de investigación (como algunas que parten de la física cuántica) para los estudios científicos. De lo que sí dice estar convencida es de que “la muerte no es tan temible como nos la solemos imaginar”.