Dar sentido a la vida

 

 

Es muy importante darle un sentido a nuestra vida cada día; es muy importante el que tengamos una razón por la que existir y que trabajemos por esta razón.

 

Creo que esto lo tiene muy en cuenta el ser de vibración más alta, de mayor frecuencia y más sutil, de los que siempre están con nosotros, pues es quien realmente somos, ese que llamamos alma.

 

Si nuestra alma ve que no estamos dando un sentido a nuestra existencia y que nuestros días transcurren de forma anodina, esta, nuestra alma, pudiera pactar con nuestro subconsciente el acabar con esta existencia.

 

Si esto ocurre, lo más probable es que desarrollemos alguna enfermedad o que tengamos algún accidente y la ciencia actual poco podría hacer para mantenernos con vida.

 

Por ello, el tener hijos por los que luchar o una ocupación de gran ayuda a los demás puede ser nuestro auténtico ‘seguro de vida’*.

 
 
El Libertario
 
*creo que a veces si experimentamos una vida carente ya de sentido para nosotros es porque puede tener sentido para alguien de los demás, por ejemplo alguno de nuestros hijos, pues así ellos pueden demostrar lo que son con respecto a un semejante
 
 
 
 
 
 

Hay un aspecto cósmico de la historia del alma. Cuando nosotros decimos que estamos trabajando en entender las lecciones del alma, también estamos entendiendo las lecciones del alma desde una perspectiva de la Tierra y desde la perspectiva cósmica. Pero recuerden que no todas las almas han tenido experiencias cósmicas y que algunas almas sólo han tenido experiencias en la Tierra. Así, aunque ustedes puedan decir que todas las almas fueron creadas al mismo tiempo y que todas las almas son eternas, que sería una verdadera condición de un buen trato, las almas también se manifestaron en la tercera dimensión en diferentes tiempos. Y de la única forma que yo puedo comparar esto es con el nacimiento de las estrellas. Toda la materia para este universo fue creada en el mismo momento, sin embargo, algunas estrellas nacen y otras esperan y nacen en una fecha distinta. Desde su perspectiva, hay almas más viejas y almas más jóvenes. Y las almas más viejas son aquellas almas que han estado en la Tierra en muchas vidas, pero también muchas de las almas más viejas han estado en otros planetas.

 

Darse cuenta de que ustedes han tenido una experiencia en otro planeta, en otro planeta de la galaxia o incluso en otra galaxia, es un signo seguro de que son almas más viejas. Y hay muchas almas viejas, puede que ahora sean las semillas estelares las que están despertando de su historia de alma.

 
 
David K. Miller – La Psicología del Alma
 
 

 

Sueña. No contengas los sueños.

Imagina. Crea. Concreta tus sueños. Hazlos realidad.

No te conformes con el deseo y la hipótesis, crea la nueva realidad.

No es real querer ser luminoso, o ser sabio, o ser bueno, o ser fuerte.

Simplemente selo, practícalo, realízalo, verbalízalo, vive como si ya lo fueras.

Crea tu realidad. Créate a ti mismo. Muta.

 

No hay otra opción para avanzar, para ascender y para vivir esa “plenitud” que ni siquiera sospechas cuán grande es.

 

Si no sueñas, si no anhelas… no creas.

Si no proyectas tu espíritu hacia algún lugar, tan solo das vueltas en círculo.

Moviliza tu espíritu hacia algún lado.

Recuerda una vez más que el error no existe, tan solo existe la experiencia.

Imagina, inventa, muta, emplea tu amor y tu poder sin miedo a equivocarte.

Nunca te equivocarás, tan solo experimentarás y explorarás.

 

El camino de experimentación de los miles de territorios que existen, ya sean más oscuros o más luminosos, más invernales o más primaverales, conduce siempre al mismo sitio, al encuentro del átomo-germen de donde procedemos.

 

 

Jamás olvidéis, que no existe el dedo que juzga. No sois culpables.

 

El alma es un principio que siempre encierra la chispa del origen. Estemos en el nivel evolutivo que estemos, siempre hay una chispa candente en el interior. Descender a este plano de la existencia humana nos sitúa frente a ciertas trampas en las que caemos a menudo; es como si fuera un juego.

 

En el proceso de caída o densificación, nos vamos deteniendo en distintos planos vibratorios, como si fueran peldaños, o distintas habitaciones de una misma casa, y los exploramos. Al explorarlos vemos si estamos o no en sintonía con el lugar, vemos si nos gusta o no, sentimos si nos corresponde.

 

La rebeldía existe gracias al libre albedrío. Tenemos derecho a la rebeldía porque somos libres de explorar y viajar, libres de equivocarnos, libres para sufrir y para gozar.

La rebeldía es a menudo necesaria para encontrar tu verdadero y peculiar camino, tu lugar de sintonía y plenitud.

 

Sin embargo, cuando asciendes, el alma contempla cada vez con más ecuanimidad todos esos universos explorados, todos los mundos que uno mismo ha inventado en el pasado, y que forman parte de tu alma trabajada. 

 

El alma madura que observa, discierne y evalúa, no precisa ya la rebeldía porque honra todos y cada uno de los pasos, los estados y sintonías, pues todas ellas te condujeron a encontrar tu frecuencia.

 
 
 
Palabras de María Magdalena - Marta Povo