Planetas habitados

 
 

En el universo hay muchos más planetas habitados que gotas de agua hay en todos los océanos de nuestro mundo. Así que ya nos podemos imaginar cuánta vida inteligente hay allí afuera. Decíamos que el universo es infinito y debe poblarse. Pero, ¿cómo se puede llenar un espacio si éste es infinito? La respuesta es que la cantidad de mundos o planetas flotando en el espacio sideral también será infinita y nunca parará de crearse tales mundos. Se sabe, gracias a la información de los espíritus superiores, que en el universo hay muchísimas dimensiones. Algunos han revelado conocer hasta unas 57 dimensiones, desconociendo ellos las que existen de ahí para adelante.

 

Cada dimensión compone una innumerable cantidad de galaxias. Pero no todos los planetas de una misma galaxia pertenecen a una sola dimensión determinada. Por ejemplo, nuestra galaxia (la Vía Láctea) alberga millones de planetas habitados por seres inteligentes. Nuestro planeta, al que llamamos Tierra o Planeta Azul está en la tercera dimensión, pero hay planetas en la constelación de Sirio que albergan vida y cuyos habitantes pertenecen a la quinta dimensión. (La constelación de Sirio está en nuestra propia galaxia). Esta cuestión de dimensiones que diferencia a mundos de los cuales unos son más avanzados que otros es algo complejo, pero no es imposible de entender.

 

Las dimensiones son para diferenciar el nivel evolutivo en que se encuentran los planetas y no las galaxias; porque en una misma galaxia alberga mundos de primera dimensión hasta dimensiones realmente muy avanzadas. Las dimensiones no están circunscritas ni determinadas en tal o cual posición del universo. Sino que son los propios planetas los que determinan a qué dimensión pertenecen. Entendamos que el hecho que estemos cerca de un planeta el cual esté en la cuarta o quinta dimensión, no quiere decir que cuando desencarnemos vamos a reencarnar a ese planeta cercano, ya que sólo deberemos recorrer o peregrinar por aquellos que estén determinados en la tercera dimensión. Pasadas todas las pruebas exigentes de la dimensión en la que estemos, pasamos a otra de un grado superior y así sucesivamente. 

 

Pasar de una dimensión a otra es un largo camino, así que si estamos en la tercera dimensión y venimos de la primera, quiere decir que ya hemos reencarnado, incluso millones de veces. Pulir nuestros defectos y moldear nuestros atributos no es camino corto ni fácil, y, más largo es aún la adquisición de conocimiento. Decimos que pasar de una dimensión a la otra es un camino muy largo ya que realmente lo es. Se requieren muchas reencarnaciones y el número de éstas será relativo al esfuerzo de cada espíritu, pero no obstante por muy rápido que se vaya, el número de reencarnaciones para pasar de una dimensión a otra se pueden contar por millones y no por simples de miles. Curiosa contradicción para el que abraza la doctrina budista, que cree que con tan sólo siete o menos reencarnaciones alcanzará la iluminación o el Nirvana. Se puede sin lugar a dudas correr para alcanzar un determinado lugar según las ganas que tengamos de llegar, pero saltar y soslayar tramos del camino es imposible. Es como el niño que quiere alcanzar la madurez en tan sólo unos días. O el preescolar que pretende llegar a la universidad en cuestión de semanas.

 
 
LUCIANO DE LA TORRE - La Tercera Revelacion de la Ley de Dios
 
 
 Muralla en la Luna de la Tierra, de más de 100 Km de longitud y 500 m de altura
 

 

No te debería sorprender el oír que todos los planetas de Ra (el Sol) albergan vida, al igual que la mayoría de las lunas que rotan entorno a dichos planetas. Puesto que existe inteligencia en la conciencia de toda vida, nosotros os declaramos que la vida inteligente ocupa vuestro entorno inmediato (vuestra familia solar), así como también ocupa el Universo entero. 

No olvidéis nunca que los propios planetas son seres vivos y conscientes.

Vuestro propio satélite, Luna, está repleta de formas de vida, entre las que se incluyen seres humanos que frecuentan las bases en el lado oscuro, donde están fuera del alcance de toda tecnología de vigilancia con base en la Tierra.

 
 
Patricia Cori - Diálogos con los Hijos de las Estrellas
 
 Lado oscuro de la Luna y sus luces