Cerebro y realidad

 
 
 

La auténtica función de nuestro cerebro es la de la interpretación de la realidad en la que estamos inmersos.

 

Nuestro cerebro es realmente el creador del tiempo de forma que, en vez de percibirlo como algo que está ahora como “todos los tiempos”, lo percibamos como algo lineal. Realmente vivimos un eterno momento del “ahora”, pero no lo percibimos así debido a esta función esencial de nuestro cerebro. También nos provee de la interpretación del espacio como algo que separa lo que sentimos, o lo que vemos, como algo separado, cuando en realidad nada está separado.

 

El cerebro es un gran artífice en este mundo de ilusión.

 

Todo ocurre aquí y ahora, pero este órgano logra perfectamente darnos la sensación del ahora y del pasado, del aquí y del allá.

 

En realidad toda nuestra existencia sirve para la cosecha de emociones; para que estas surjan es necesario el engaño de unos seres a otros y la sensación de separación por tiempo y por espacio, aún siendo todo “uno” tanto en tiempo como en espacio*.

 

Esta es la mayor función de nuestro cerebro y es clave para nuestra existencia en un mundo como este.

 

A través de nuestra cosecha de emociones volveremos a recordar quienes somos realmente y de dónde venimos, pero para ello hemos de dejar que nuestra gran herramienta que es nuestro cerebro siga creando ilusiones e interpretándolas.

 

Las herramientas de las que dispone para interpretar serán limitadas mientras no adquiramos alto nivel de conciencia, lo cual siempre va ligado a un alto nivel en lo espiritual. Si esas herramientas fueran muy capaces, resolveríamos todo este enigma de manera demasiado fácil y carecería de sentido nuestra creación de mundos como este y nuestra existencia en ellos.

 

En realidad existimos siempre como entidades de otros mundos superiores (de mayor nivel de frecuencia) que nunca dejan esos mundos totalmente aunque se estén manifestando a la vez en mundos como el que ahora creamos y sentimos.

 

Somos entidades de otros mundos en los que no existe el tiempo ni el espacio jugando a un gran juego, el juego de la existencia en mundos diferentes, y a través de ese gran juego obtenemos autoconocimiento  y crecemos hasta fundirnos conscientemente con lo infinito, o con lo indiferenciado.

 

La adquisición de consciencia suficiente le dará a cada entidad aparentemente separada la capacidad de dejar el juego o de continuarlo como para seguir ayudando a los jugadores rezagados.

 

El Libertario

*la esquizofrenia consistiría realmente en fallas en la linealidad de la interpretación
 
 
 
 
 

Peticiones

 

¿Creéis que tiene sentido aquello de: Le pidió a Dios y Dios le escuchó*, y le fue concedido?  Si alguien externo a uno escucha una petición y se le concede de inmediato, lo más probable es que sea un ser de la Oscuridad el que concede, un dios, para su provecho.

 

El auténtico Dios forma parte de nosotros mismos; nuestro Yo Superior forma parte del ser que llamamos Dios. Nuestro Yo Superior nos escucha siempre y si lo que pedimos es sensato y no va contra el plan que se delineó a grandes rasgos antes de nacer uno, puede que lo veamos concedido.

Si algo es sensato y no choca con los planes de nuestro subconsciente nos será concedido de inmediato o a corto plazo en caso de que existan unos ingredientes, y estos son:

 

Deseo, emoción, concreción (viualización clara) y seguridad en el resultado.

 

Si no ponemos emoción o sentimiento, aunque sea de utilidad lo que pedimos, no habrá inmediatez; si no estamos seguros de que algo se nos concederá tampoco habrá inmediatez. Estos ingredientes son muy importantes si queremos ver resultados rápidos.

 

En caso de que seamos tibios estaremos luchando contra la Creación del inconsciente colectivo de los seres de todo nuestro entorno y esto hará que seamos arrastrados; ello provocará el que no haya resultados o que estos sean muy lentos.

 

El Libertario

*sobre todo si lo que se le pide es aplastar a otro pueblo o a alguien que compite con uno