Principio de resonancia

 

En el año 2000, justo después de iniciar la gira promocional de mi libro The Isaiah Effect, la llamé un domingo por la tarde (a su madre) y mi madre me dijo que estaba muy preocupada por Corey. Se había estado comportando de manera extraña y no comía bien, de modo que mi madre había llevado a la perrita a ver a un veterinario. Durante el examen se le hicieron una serie de radiografías y estas mostraban algo que nadie esperaba. “Nunca he visto algo así en un perro”, había comentado el desconcertado veterinario. Se tomó la decisión de realizar más pruebas para ver qué significaban estas manchas.

 

Aunque mi madre estaba obviamente muy preocupada por su perra, a medida que escuchaba su historia yo mismo comencé a preocuparme, aunque por otras razones. Le comenté lo del principio de resonancia y cómo entramos en sintonía con nuestro mundo, con nuestros coches, con nuestras casas, e incluso con nuestras mascotas. Le mencioné una serie de casos en los que se comprobó que los animales habían desarrollado los trastornos médicos de sus propietarios semanas o incluso meses antes de que los mismos problemas surgieran en los cuerpos de las personas que cuidaban de ellos. Presentía que algo similar estaba sucediendo entre Corey  y mi madre.

 

 Después de que consiguiera convencerla de que la vida está llena de este tipo de mensajes, mi madre aceptó hacerse un chequeo médico a la semana siguiente. Aunque no presentaba ningún síntoma, estuvo de acuerdo en pedir una cita para un chequeo médico que incluía una radiografía de pecho.

 

Probablemente ya te haces una idea de lo que va a ocurrir a continuación y porqué te estoy contando esta historia. Para gran sorpresa de mi madre, la radiografía reveló una mancha sospechosa en el pulmón, una mancha que no estaba ahí hacía menos de un año, cuando se realizó su último chequeo. Después de más pruebas, mi madre descubrió que tenía un tejido cicatrizado en el pulmón derecho. Este tejido se había formado después de una enfermedad que se había curado en la infancia, pero ahora se había vuelto canceroso. Tres semanas después se sometió a una cirugía y le extirparon el tercio inferior del pulmón derecho.

 

 Cuando más tarde hablé con el cirujano que la había operado, me comentó la suerte que había tenido mi madre al detectar el problema en sus inicios, sobre todo teniendo en cuenta que no había ningún síntoma que alertara de lo que estaba sucediendo. Antes de la cirugía mi madre se había sentido estupendamente y llevaba una vida totalmente  normal sin la menor sospecha de que algo pudiera andar mal.

 

Este es un ejemplo de cómo podemos aplicar los espejos en nuestras vidas. Como mi madre y yo habíamos aprendido a leer los mensajes que la vida nos estaba enviando en ese momento y confiamos en ese lenguaje lo suficiente como para aplicarlo en la práctica, esta historia tuvo un final feliz: mi madre se recuperó rápidamente de su cirugía. A la hora de escribir estas líneas, se encuentra estupendamente y lleva seis años libre de cáncer.

 

Curiosamente , las manchas en los pulmones de Corey (que nos llevaron a investigar el estado de salud de mi madre) también desaparecieron después de la cirugía.

 

La Matriz Divina – Gregg Braden